Muchos turistas que no saben en un principio qué ver en Ibiza llegan a la isla a descubrirla ya en el lugar. La mayoría se queda con las discotecas y la vida nocturna, pero los entusiastas de la historia y del mar descubrirán que Ibiza es una de las islas con más relación con los piratas del mundo. En mitad del puerto de Ibiza hay un obelisco como homenaje a los corsarios, los antiguos “piratas” que asaltaban barcos de imperios enemigos en nombre del monarca para el que servían. El más famoso entre ellos fue Sir Francis Drake, cuya estatua se encuentra en Plymouth, Reino Unido, y que junto al obelisco de Ibiza son los únicos monumentos en honor a estos curiosos personajes. En concreto el obelisco de Ibiza rememora a los corsarios y bucaneros que ayudaron a defender las aguas que rodean la isla. Mucha gente conoce a Ibiza como “La Isla Blanca” por el color de sus casas e iglesias, o “La Isla Púnica” debido a la importancia a nivel comercial de la isla en la antigüedad, pero algunos lugareños se refieren a ella como “La Isla de los Piratas”, por su estrecha relación con ellos durante su historia. La mayoría de la cultura ibicenca gira entorno a esa relación, que no siempre fue muy cordial. Aunque ya en la Edad Media Ibiza sufría algunos ataques por parte de los filibusteros, no fue hasta que Jaime I el Conquistador expulsó a los musulmanes de las tierras del Reino de Aragón que los ataques piratas se masificaron en las aguas pitiusas. Debido a su expulsión, para los piratas árabes Ibiza se convirtió en la perla del Mediterráneo: una isla suficientemente grande como para albergar suministros pero con apenas defensas locales, por lo que asaltarla era pan comido. La mayoría de los lugareños sólo podían refugiarse en las iglesias y atalayas y esperar a que los piratas terminaran de destruir y saquear todo. Los principales bienes que los piratas se llevaban eran animales domésticos, trigo y otros elementos agrícolas, además de raptar a muchos de los lugareños que después eran subastados como esclavos para harenes en África. Sin embargo hay 2 bienes en particular que llamaban mucho la atención de los piratas en la zona de las islas pitiusas: la sal de los estanques de Ses Salines, en Formentera, y la harina de Santa Eulària, debido a la gran concentración de molinos que se encontraban cerca del pueblo, no muy lejos de la costa. Hay mucho más que ver en Ibiza sobre los piratas y muchas más cosas que descubrir, por lo que lo mejor es hacer las maletas y viajar a la isla de los piratas para ver de primera mano el fascinante mundo de la piratería en Ibiza.  
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