Aunque el invierno es una estación fría, en Ibiza el calor se mantiene todo el año, aunque no con la misma intensidad. Lo mejor es que durante el invierno la isla está casi vacía, totalmente libre del ajetreo de los turistas veraniegos, por lo que las playas y las calas se vuelven lugar apacibles, sin hamacas ni sombrillas, en los que pasearnos tranquilamente y disfrutar del sonido de las olas, de la brisa marina y del olor del mar. ¿Que más se puede pedir? ¿Que tal tomar una copa o comer algo en uno de los restaurantes o bares de las playas, los que todavía están abiertos en invierno, tan típicos de lugar y a la vez tan fuera de temporada? Se puede disfrutar de la mejor gastronomía ibicenca, sentado al lado de la costa y disfrutando de la mejor comida de la isla con las mejores vistas y el mejor ambiente. Los más atrevidos igual quieren probar las temperaturas de las aguas de Ibiza durante invierno. Ya advertimos: son bajas. El agua durante los meses de enero y febrero sobretodo suele estar muy fría, pero sabemos que a mucha gente le gusta probar el mar cuando está helado. ¿Ventajas? ¡Van a tener toda la costa para ellos solos! La mejor manera de aprovechar la poca gente que hay en Ibiza durante el invierno es mediante un alquiler de coches en Ibiza, con el que poder visitar cualquiera de las playas, casi desiertas durante los meses de frío, en los que podemos pasearnos tranquilamente. El gran atractivo de las playas de Ibiza es la gran variedad que hay, las hay para todos los gustos: desde las playas más grandes como la Playa d’en Bossa, al norte, las más simbólicas como la Cala d’Hort con es Vedrà, o las menos conocidas como la Cala Atlantis. El plan ideal es aprovechar la poca gente para pasar el dia paseando por calas o playas, o disfrutando de un picnic cerca del mar.  
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