Ibiza es una isla de fuertes contrastes, donde en verano podéis escoger entre vivir y disfrutar de las fiestas más cosmopolitas, modernas y bulliciosas, en las que se concentran miles de personas, o, si lo preferís, alejaros por completo del ruido y de las aglomeraciones, y escaparos a un bello rincón del interior, donde sólo el canto de los pájaros puede interrumpir vuestras meditaciones. Así es esta mágica isla que lo tiene prácticamente todo: desde las playas más bonitas, a los encantadores pueblos de interior, pasando por bienes culturales y naturales declarados Patrimonio de la Humanidad, su folklore, su gastronomía, sus gentes, fiestas y tradiciones… Ibiza hay que vivirla al máximo. Y para que no dejéis escapar la oportunidad de conocer su cara más rural, en este post os damos unas pinceladas de la belleza natural que os espera en la isla y os damos una relación de los destinos que no os podéis perder si lo que buscáis es vivir unas vacaciones relajadas, tranquilas, en las que no parar de hacer fotos de los espléndidos parajes naturales de la Pitiusa Mayor. Así que preparad vuestras cámaras, vuestros mapas, y tened ya preparado vuestro coche de alquiler en Ibiza… ¡la aventura comienza ya! Ibiza es verde. Bueno, blanca y verde, por matizar. Se la conoce como la ‘isla blanca’ porque éste es el color de las casas tradicionales de la isla y el que más predomina en las viviendas y construcciones. También porque el blanco es el color insignia de la moda ‘Adlib’, el estilo que surgió en los años 70 en la isla, y que se caracterizó por el uso de puntillas y tejidos blancos que hoy, arrasa en medio mundo. Pero nosotros añadimos que es verde porque, a nivel natural sorprende la cantidad de frondosos bosques de pinos que inundan la isla. Allá donde vayáis veréis pinos, y en los caminos de interior y determinadas zonas del norte de la isla, es casi dificil ver un hueco entre pino y pino. De naturaleza exhuberante y generosa, la isla esconde bellísimas rutas por descubrir. A ello se añade la arquitectura tradicional que se conserva en casas centenarias diseminadas por el campo, muchas de ellas reformadas y convertidas en idílidos agroturismos u hoteles rurales. Con ambos elementos, la naturaleza y el ambiente tradicional de la isla, si lo que os atrae es conocer el estilo de vida y las gentes locales de allá donde viajáis, no os perdáis una visita a la zona de Es Amunts, en San Juan. El municipio más al norte de la isla, San Juan, es el ‘más verde’ de la isla (a nivel natural): el área de Es Amunts concentra parajes como el valle de Morna que os dejará cautivados. San Lorenzo, San Miguel y el propio pueblo de San Juan son los enclaves perfectos en los que iniciar rutas donde lo único que importa es respirar el aire puro, disfutar de las vistas y relajarse. Y, además, los fines de semana y las tardes de verano, acercarse a sus mercadillos artesanales de los que ya os hemos hablado en anteriores ocasiones. Para llegar a muchos de estos sitios, eso sí, lo mejor es que hayáis alquilado un coche para poder llegar, especialmente, a esos lugares que sólo se alcanzan pasando por un camino que parece escondido. En San Antonio, no os podéis perder una excursión por es Broll, en Buscastell. La zona, en la que hay un manatial permanente de agua cristalina, llama la atención por la de desniveles naturales que posee y que se convierten en la excusa perfecta para caminar y caminar… Otra bella caminata, en temporada de invierno, concretamente entre los meses de enero y febrero, es en Santa Inés, en es Pla, donde cientos de almendros en flor son cada año el objeto de atención de los visitantes que luego reponen energías con las famosas ‘tortillas de patatas de Santa Inés’. Luego visitar el peculiar pueblo de San Mateo, uno de los más pequeños de la isla, os permitirá ver una cara de la isla casi inédita, la de la vida de sus gentes a un nivel más tradicional y auténtico. Si lo que os gusta es seguir rutas de nivel medio-alto, en Sa Talaia, en San José, encontráis la máxima elevación de la isla, con 475 metros de altitud. Subir hasta la cima es una excursión perfecta para quienes disfrutáis de rutas que ponen a prueba vuestra resistencia y vuestros músculos. Eso si, en verano es mejor hacer estas caminatas en horarior de tarde o muy pronto por la mañana, para evitar sofocos. También en San José, la zona de san Agustín, os acercará a una vida rural llena de encanto. Todas estas rutas están salpicadas de ‘casas payesas’, casas tradicionales de los campesinos isleños, en las que es fácil ver ovejas, cabras, caballos y todo tipo de animales de granja. Y ya para no dejar de ahondar en la vida rural y en las tradiciones de la isla, no os debéis perder una visita al Museo Etnológico de Santa Eulària donde hay una exposición permanente de la vida cotidiana en una casa payesa. Ibiza: una isla de 45km de largo y 25 de ancho pero que esconde innumerables tesoros naturales, culturales, tradicionales y paisajísticos. Sin duda, lo mejor para conocer su faceta más rural, autóctona y auténtica, es alquilar un coche que se adapte a vuesytro plan de viaje y os permita recorrer todos y cada uno de estos bellos rincones. Así que… ¡no esperéis más! Alquilad ya vuestro coche y descubrid la cara más natural de Ibiza.
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