Muchas leyendas se han dicho sobre el islote de Es Vedrá, situada junto a la bella Cala d’Hort, justo al suroeste de la isla balear.  Por si no lo sabíais, también es conocido como el Gigante de Es Vedrà y está declarada Área natural y Reserva Natural de Especial Interés. Contrariamente a lo que pueda parecer, Es Vedrá no es de propiedad pública, pertenece a un grupo de vecinos del municipio de Sant Josep de Sa Talaia.

El esoterismo rodea a toda la isla de Ibiza, de ahí que en los años 60 se convirtiera en una especie de lugar especial para la gente bohemia, hippies y artistas independientes.  Las leyendas cuentan que hay una fuerza telúrica y magnética que cubre toda la isla desde tiempo inmemoriales. Lo cierto es que en esa época hubo muy buen rollo, así que alguna explicación tiene que haber.

Dicen que también hubo gente que ha vivió dentro de las cuevas de esta formación rocosa durante meses, con colaboraciones puntuales de animales. Uno de ellos es el misionero catalán Francisco Palau, fundador de las Carmelitas Misioneras, el cual fue en busca de apariciones, digamos de otro mundo. Según él las tuvo, pero eso ya lo dejamos a elección de cada uno si creerlo o no. Es Vedrà casi comparte en términos de fenómenos paranormales con Reino Unido, Stonehenge, la isla de Pascua o incluso con las mismísimas pirámides de Egipto.

Es Vedrà es algo así como el Triángulo de las Bermudas, donde cualquier cosa puede ocurrir, pues es la figura geométrica que realiza si se enlaza con el peñón de Ifach, en Alicante. Le pusieron nombre y todo, el triángulo del Silencio. Para las anteriores civilizaciones, Es Vedrá era un lugar sagrado, al igual que Ifach. Los civilizacion fenicia apodó a la isla de Ibiza como la Isla de Bes, un dios un poco gordo y antipático, que por lo visto protegía de todo a sus súbditos.

¿Te atreves a explorar las leyendas de Ibiza?

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